Ni las personas ciegas ni sus perros pueden saber la distancia de seguridad adecuada, es responsabilidad de todos indicársela

Hoy, 29 de abril, es el Día Internacional del Perro Guía. Un día para reconocer la labor de estos perros, animales cuya selección y adiestramiento alcanza unos niveles que cuesta creer; igual que emociona pensar en el enorme acto de confianza que tiene que ser para una persona ciega dejar que un animal sea quién la guía; depositar su vida, y no exagero, en la capacidad de un perro para guiarle por una ciudad llena de potenciales peligros.

En estos días de confinamiento los perros guía siguen guiando en las actividades permitidas: ir a comprar, al puesto de trabajo si es preciso, durante sus breves e imprescindibles paseos sin acercarse a otros perros o propietarios…

Es el día del perro guía y no puedo evitar intentar ayudar, desde este blog, a la Fundación Once (1.056 de sus animales recorren nuestras calles), que está recordando estos días la necesidad de tener presente que las personas ciegas no son capaces de saber si están cumpliendo con la distancia de seguridad indicada por las autoridades sanitarias. Tampoco sus perros pueden saberlo. Imposible también es saber si dentro de una tienda de alimentación ya está el tope de tres personas que indica el cartel a la entrada que ellos no pueden leer o si aún hay espacio para que se adentren.

Vayan guiados por perro o no, es responsabilidad de todos ayudarles a cumplir las normas de distanciamiento, por su seguridad y la de todos. Y debemos hacerlo hablando, con amabilidad, si tocarles ni enfadarnos como primera reacción.

Y ya que estamos pidiendo concienciación ciudadana, me veo obligada a recordar que los perros de asistencia no solo ayudan a las personas con ceguera; también son un sostén imprescindible para personas sordas (perros señal, normalmente de pequeño tamaño, que alertan si alguien les llama, suena una bocina o se les caen las llaves); perros que acompañan a personas con movilidad reducida o con autismo. Todos esos animales que facilitan el día a día de personas con distintos tipo de discapacidad tienen el mismo derecho a acompañarles a cualquier lugar sin encontrarse objeciones, salvo que hablemos del interior de una piscina, un vagón de una montaña rusa o una sala dónde se va a practicar una cirugía, poco más. No dificultemos con nuestra falta de empatía o conocimiento una realidad llena de dificultades.

Por último, si os interesa y emociona la labor de los perros guía, os recomiendo (además de visitar la web de la Fundación Once) una serie de Disney+ llamada Elegidos para guiar (Pick of the litter), que muestra el complejo proceso desde la perspectiva estadounidense siguiendo a seis perros desde que son cachorros.