Febrero, el mes de los galgos

Arranca febrero, concluye la temporada de caza, comienza el mes de los galgos. Galgos, exploradores del barbecho y la espiga, sedientos de viento, silenciosos cazadores del horizonte, embajadores de todas las razas de perros usadas para cazar y descartadas cuando dejan de hacerlo.

El 1 de febrero es su día internacional, un día para denunciar que se les emplee como instrumentos carentes de sentimientos, cuando la verdad es que cada uno de ellos es un ser vivo único y valioso.

Aún los hay que niegan que los perros de caza sean abandonados, maltratados en gran número. Da igual que National Geographic hiciera un amplio reportaje al respecto; que el veterano y riguroso estudio anual sobre abandono de Fundación Affinity recoja el fin de la temporada de caza como tercera causa de abandono o que nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad del estado lo recuerden cada cierto tiempo en sus redes sociales.

Hace apenas dos días la Guardia Civil recordaba que “más del 50% de los perros robados en España son galgos. Las mafias especializadas los venden a personas sin escrúpulos. Los que no son comprados y “los que no valen” para sus intereses los matan o abandonan”. Poco antes habían desarticulado una presunta organización criminal dedicada al robo y venta de perros de caza en Levante.


Invitaría a esa gente a pasearse por cualquier protectora o perrera de las zonas en las que campan los galgueros para abrir al fin los ojos.


Por supuesto que hay cazadores buenos con sus perros, que los tienen en sus casas como un miembro más de la familia y que les cuidan durante toda su vida, hasta que los vence la vejez. Sé que los hay porque los he conocido. Pero esos deberían ser precisamente los primeros en reconocer que abundan los que abandonan y maltratan, los que mantienen a sus perros en condiciones terribles, porque lo han visto de primera mano. Y no solo deberían reconocerlo, también deberían dejar de mirar hacia otro lado y denunciarlos para empezar a limpiar el nombre de su colectivo.

La imagen que abre este texto corresponde a Febrero, el miedo de los galgos, un recomendable documental de hace ocho años obra de Irene Blánquez, en el que se narra la dramática situación que viven decenas de miles de galgos cada año en España al acabar la temporada de caza. Además de ese documental, os recomiendo la lectura de El silencioso amigo del viento, el cuento Galgui o la más reciente La galga, de Sara Caballería.

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