Carta al que busca un cachorro de raza rápido y barato

Quieres un perro, lo deseas con todas tus fuerzas. Pero quieres ese tipo de perro que te tiene enamorado: un yorkshire, un golden retriever, un chihuahua. Puede que lo que quieres sea un gato, un precioso maine coon, un exótico, un ragdoll. Da igual el tipo de animal; no importa la raza. La cuestión es que estás decidido a tenerlo.

Es posible que entiendas la enorme responsabilidad que implica tener un animal, ojalá sea así; también puede que no lo hayas meditado lo suficiente y te enfrentes a más retos de los previstos. Tal vez hayas tenido perros o gatos antes, tal vez seas nuevo en esto. Nadie dice que no vayas a ser un dueño maravilloso, preparado y sabedor de las necesidades de ese animal.

En las protectoras no tienen cachorros de raza. Así que ni siquiera intentaste la vía de la adopción. O es posible que lo intentaras y te aclarasen que lo que que buscas cuesta dinero y muy rara vez se encuentra abandonado. Así que toca comprar. Y lo más sencillo es ir a una web de clasificados, allí hay ofertas a montones. O buscar criadores en Google de esa raza y contactar con varios, a ver qué precios tienen, qué fotos te mandan y cuándo podrías tener a ese cachorro de gato persa o de border collie que estás deseando achuchar. Un compendio de velocidad, facilidades y precio, tal vez también las imágenes que veas, serán los factores que decidan dónde y a quién compras al futuro miembro de tu familia. Un cachorro que es posible que te manden por mensajero, que tengas que recoger en algún punto de encuentro o en un inmueble en el que no se ve a la madre por ningún lado.

(GTRES)

Tal vez hayas dado con un criador maravilloso, un profesional que sabe cómo criar, que cuida que sus animales no tengan enfermedades congénitas ni problemas de consanguinidad. Ojalá. Lo más fácil en un país en el que se cría tan mal como el nuestro es que no sea así, que en el mejor de los casos proceda de alguien sin muchos conocimientos que se saca un dinerito en negro teniendo camadas de vez en cuando con sus perros de casa y que en el peor hayas dado con personas a las que el bienestar animal les preocupa muy poco.

Hace algo más de una semana era noticia la intervención por parte de la Guardia Civil de 544 perros, 250 cachorros entre ellos, de razas pequeñas y de moda. Había bichones malteses, caniches, yorkshires, pomeranias, shih tzu, ratoneros valencianos y chihuahuas en las instalaciones en las que Guardia Civil entró el pasado miércoles. Hacinados, muchos de ellos en diminutas jaulas para conejos, en un lugar con “fuerte hedor” y “condiciones higiénico-sanitarias lamentables” según los agentes del Seprona que allí entraron y de cuya actuación han salido los dos propietarios investigados.

Noticias así no son nada infrecuentes, pero parece que se nos olvidan cuando queremos un perro de una determinada raza y lo queremos rápido, fácil y barato. La aparición recurrente en los medios de estas fábricas de cachorros en las que desaprensivos hacen negocio a costa del sufrimiento animal y sabedores de que las penas que puedan imponerles compensan el riesgo, debería ser motivo sobrado para que nos demos cuenta de que la adopción es la opción más ética en un país con 140.000 abandonos registrados (sin registrar son muchos más) de perros y gatos y cada año. ¿De verdad es tan importante que nuestro compañero sea de una raza determinada?.

Y si el empeño en tener un cachorro con pedigrí es insalvable, es importantísimo comprar con todas las garantías de no estar fomentando el maltrato animal: visitando las instalaciones del criador, que debe estar registrado y cumplir con toda la normativa. Es más que probable que ese cachorro sea más caro y que haya que esperar por él, pero lo contrario es hacerle el juego a gente sin escrúpulos.

Tal vez ya compraste un cachorro y no lo hiciste bien, lo encontraste por Internet baratito, te dio pena al verle tras una cristalera, te lo envió un criador del que apenas sabías nada… No pasa nada, dale una buena vida, aprende y procura que se conozca en tu entorno esta realidad. Por favor.